Escupire.sobre.sus.tumbas.capitulo.28 Today

La ciudad dormía. Pero los perros ya olían la sangre.

—Están moviendo ficha —dijo ella, cerrando la puerta con un golpe seco—. El sheriff ha llamado a la capital. Han identificado los cuerpos de los hermanos Croft.

—Escupiré sobre su tumba —susurró, mientras la noche se tragaba sus palabras—. Y luego escupiré sobre la tumba de todos los que lo aplaudieron. Escupire.Sobre.Sus.Tumbas.Capitulo.28

Anderson cogió la libreta negra, arrancó la última página y la acercó a la llama de la vela. El nombre de Harwick ardió lentamente, retorciéndose como un gusano de tinta y ceniza.

—Que los identifiquen. Ya están más allá de la ley. La ciudad dormía

—Lo sé.

—Queda uno —dijo en voz alta, y su propia voz le sonó como el graznido de un cuervo. El sheriff ha llamado a la capital

Salieron al frío como dos sombras que hubieran olvidado sus cuerpos. El coche los esperaba, negro como un ataúd con ruedas. Anderson encendió el motor y el rugido fue un juramento.

La puerta del motel se abrió sin que llamaran.

Lucy se acercó, dejando un rastro de agua en el suelo de madera podrida. Puso una mano sobre el hombro de Anderson. No era una caricia; era una advertencia.

Anderson no se sobresaltó. Ya había aprendido que el miedo era un lujo que no podía permitirse. Era Lucy. Su melena rubia pegada por la lluvia, sus ojos azules demasiado claros para la noche que cargaba sobre sus hombros.