L Pollyfan Mas De Ella Por Favor Jpg Here

Una breve crónica de luces y sombras en la ciudad de los susurros. Cuando la lluvia de abril se deslizaba sobre el asfalto de la ciudad, los faroles se encendían como luciérnagas cansadas y la gente se refugiaba bajo los toldos de colores desvaídos. En uno de esos recodos, en la esquina donde el graffiti de un dragón azul se fundía con el cartel descolorido de una cafetería de madrugada, apareció ella.

Arturo asintió, tomó la taza y la dejó sobre la mesa. “A veces, una sola foto es suficiente para abrir mil abanicos,” comentó, mientras el sol se alzaba por completo y la ciudad despertaba con el rumor de los pasos y el perfume del café recién hecho. L Pollyfan Mas de ella por favor jpg

“¿Más de ella?” repitió Arturo, curioso. Una breve crónica de luces y sombras en

L Pollyfan era el apodo que la habían dado los curiosos del barrio; una mezcla de “Lola”, su nombre real, y “Pollyfan”, una referencia a la antigua tienda de abanicos que había ocupado el local antes de que el tiempo la reclamara. Llevaba el cabello recogido en una trenza gruesa, teñida de un violeta que recordaba al crepúsculo, y sus ojos, de un verde profundo, parecían contener una galaxia entera. Arturo asintió, tomó la taza y la dejó sobre la mesa