El Príncipe, decidido a encontrar a su amor, mandó al Gran Duque a probar el zapato de cristal en todas las jóvenes del reino. Cuando llegaron a la casa de Cenicienta, su madrastra encerró a Cenicienta en el desván con llave para que no probara el zapato. Sin embargo, sus amigos los ratones lograron robar la llave y liberarla.
Fue entonces cuando apareció su hada madrina. Con su varita mágica, convirtió una calabaza en un carruaje dorado, unos ratones en elegantes caballos blancos, un caballo en cochero y un perro salchicha en lacayo. Luego, transformó el harapiento vestido de Cenicienta en un deslumbrante traje de baile, y unos zapatitos de vidrio en sus pies. Pero le dio una advertencia:
El zapato le quedó perfecto. En ese momento, Cenicienta y el Príncipe se reencontraron. Se casaron en una gran boda real, y Cenicienta perdonó a su madrastra y hermanastras, aunque ellas tuvieron que irse a vivir lejos del palacio. Y todos vivieron felices para siempre. Nunca dejes de soñar, porque la bondad y la esperanza siempre tienen su recompensa.
Cenicienta se convirtió en la sirvienta de su propia casa. Sus únicos amigos eran los animales del establo y del jardín, especialmente los ratones Octavio, Jacinto y Juanito, y su caballo mayor, Mayor. A pesar de los maltratos, Cenicienta nunca dejó de soñar con un futuro mejor.
Un día, llegó al palacio un anuncio: el Rey, desesperado por ver a su hijo el Príncipe casado, organizaba un gran baile en el palacio. Todas las doncellas solteras del reino estaban invitadas. Cenicienta se emocionó, pero su madrastra y hermanastras se burlaron de ella.
La noche del baile, Cenicienta arregló un vestido hermoso con los retazos que le sobraban a sus hermanastras. Pero cuando estaba a punto de irse, sus hermanastras le rompieron el vestido a propósito y la dejaron llorando en el jardín. Su madrastra se fue con sus hijas, dejándola atrás.
Pero el reloj empezó a dar las doce. Cenicienta, horrorizada, huyó escaleras abajo. En su apuro, perdió uno de sus zapatitos de vidrio. El Príncipe la persiguió, pero solo alcanzó a verla escapar en su carruaje. Lo único que encontró fue el zapato.
Justo cuando el Gran Duque estaba a punto de irse porque el zapato no le quedaba a las hermanastras, Cenicienta apareció en la escalera. Pidió probar el zapato. La madrastra, furiosa, hizo tropezar al ayuda de cámara para romper el zapato... pero Cenicienta sacó de su delantal el zapato de vidrio.
Here is the complete story of the Disney version of Cenicienta ( Cinderella ) in Latin American Spanish, as it would be told for the classic animated film. Había una vez una dulce y hermosa joven llamada Cenicienta. Tras la muerte de su madre, su padre se volvió a casar con una mujer vanidosa y malvada que tenía dos hijas igual de egoístas: Anastasia y Drizela. Cuando el padre de Cenicienta también falleció, la madrastra reveló su verdadera naturaleza.
En el palacio, todos quedaron maravillados con la misteriosa princesa que acababa de llegar. El Príncipe bailó toda la noche con ella, y el Rey estaba feliz porque su hijo por fin se había enamorado.